Acerca de una rosa para Emily de William Faulkner

Acerca de una rosa para Emily es la descripción a grandes rasgos de cómo el autor elaboró una idea o imagen mental, cómo lo expresa él en lo referente a la composición de un relato, para descubrir una historia que recreaba la concepción humana de vivir en estados trágicos y frustrados, combinados con acciones típicas del hombre como el asesinato y la siempre imagen fuerte que nos produce la muerte.

En primera instancia, el autor revela, en una primera entrevista, el interés por narrar manifestaciones de las personas cargadas de tristeza y tragedia, y a la vez tener la capacidad de poder narrar sin involucrarse en la naturalidad de la pobreza y la frustración humana. Es decir, poder apartarse del comportamiento y de los sentimientos y poderlos trasmitir de una manera sensata y cruel, como lo hace W. Faulkner en dicho cuento.

Resalta el prominente rol de la imaginación en la construcción del relato, pero sin dejar de aclarar que determinadas condiciones que están en el cuento son simplemente elementos que ya estaban allí y que, también, resultan relevantes para la consecución de la narración. Por otro lado, enfoca su modo de escribir en un hacer sin intención. Simplemente escribir sobre las personas, las relaciones que se entretejen en sus corazones y las acciones a las cuales pueden llegar.

En un segundo momento, el texto nos presenta una segunda entrevista realizada en Nueva York en 1956. Son palabras de Faulkner que nos dan pistas de su modo de ver y estar en el mundo, ligado enteramente con la escritura. Empieza con la individualidad del escritor, que define como un protocolo donde alguien en algún momento determinado e histórico, escribió o escribirá sobre temas de los cuales ya se ha hecho apología cientos de ocasiones. La importancia reside en el mundo interior y propio que cada escritor construye en si mismo.

Cuando cada escritor entiende que lo verdaderamente espléndido es él, en tanto que escritor y artista, podrá empezar a perfeccionar su obra con perseverancia y siempre, con nuevos intentos por hacerlo mejor siempre. Es un sueño de perfección con la palabra, que lo alcanzará si lo escrito lo deja vivir en paz.

En cuánto al ambiente òptimo para el ejercicio de la escritura, nos revela que el mejor espacio, para él, es un burdel. La tranquilidad, la paz y los placeres serán los mejores aliados. Con ello estaremos construyendo nuestras primeras “normas” individuales que rigen el oficio del escritor.

Un modelo de escritura no existe. El hacer haciendo es la manera en que empezamos a crear nuestro lenguaje y nuestros errores. Y es la objetividad, el argumento especial, para determinar si la obra realmente va por buen camino o no.

Para el autor, son tres los elementos con los cuáles se puede empezar una historia: la idea, el recuerdo y la imagen mental. Resalta que la música es el medio de expresión por excelencia, pero que la palabra es lo que ha escogido él para contar.

En cuanto a la funcionalidad de los críticos en el mundo de la escritura no les da mucho protagonismo, pues cree que el buen escritor no tiene tiempo para ellos y que simplemente debe seguir construyendo su obra.
Concluye con el objetivo central del escritor: «Detener la vida con las palabras y crear experiencia». (Yo estuve aquí).